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pueblo quiso averiguar a quien pertenecían esos terrenos y ordenó
averiguar por sus dueños. Aparecieron muchos supuestos, los hijos
adoptivos declararon que el terreno les pertenecía, pero no tenían
pruebas que lo acreditasen y que constituía el secreto.
El Rey se vio
obligado a publicar por medio de sus voceros el derecho que tenía
quien presentara las pruebas. Adiatoto tuvo noticias de que lo andaban
buscando. Al presentarse le pidieron las pruebas y como el solamente
era el único que las tenía porque su padre se la había enseñado,
dijo: "Esto es mío, iré a las murallas que dividen las estancias
y desde allí tiraré los cocos a la plaza, si caen boca arriba esa
es la prueba de lo que mi padre me enseño".
Así fue, al
tirar los cocos, todos respondieron con Alafia, entonces el Oba
le hizo entrega de los terrenos que fueron usurpados por los falsos
hijos de Biague.
Los cocos (obi),
que también se usan para adivinar, tienen un uso limitado en el
quehacer adivinatorio.
Estos se limitan
a contestar negativa o afirmativamente las preguntas que se les
hace. No se usa para preguntar otros temas.
Las letras del
coco se denominan de acuerdo a la forma en la que los cuatro pedazos
caen con la corteza o la masa hacia arriba:
Alafia, los
cuatro pedazos con la masa blanca hacia arriba
Eyeife, dos
pedazos con la masa blanca hacia arriba y dos con la corteza, es
la letra más firme del coco
Otagua, Tres
pedazos con la masa blanca hacia arriba y uno con la corteza. Esta
letra es un si pero hay que volver a preguntar, aunque hay Deidades
para los que esta, es una letra firme
Ocana, Tres
pedazos con la corteza hacia arriba y uno con la masa blanca, Este
es un NO y hay que averiguar
Oyekun, en esa
todos los pedazos estan con la corteza hacia arriba, y hay que averiguar
quien contesta si Egun u Oyá o San Lázaro.
En esta somera
explicación no se agota el tema del Oráculo de Biague,
por lo que tendrá su ampliación
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